jueves, 23 de julio de 2015

Reflexión #2

La segunda reflexión de esta noche es debido a que la muerte ha pasado cerca, y eso siempre viene a recordarnos nuestra propia mortalidad y todo lo que la rodea.
Incluso lo platiqué con mi mamá, aquí voy a plasmar algunas de esas ideas.

Primero, la muerte es el fin, después de esto no hay nada, por eso hay que disfrutar lo que te toque vivir y a las personas que llegaste a conocer, querer y amar. La idea de una existencia posterior es cómoda, y la recompensa o castigo algo demasiado básico, pero no comulga con esta realidad. Me parece más loable el hecho de comportarse bien porque es lo correcto que por esperar o temer un juicio. Y de la misma manera, procuro hacer saber a mi gente que me importan, las disfruto mientras están conmigo, porque sé que una vez que abandonemos este plano, no las volveremos a ver.

Entendido eso, una vez que parta de aquí, no quiero una misa. Quisiera que me recordaran, sí, pero un velorio siempre es deprimente, y no lo quiero para las personas que me importan. Un periodo de duelo es válido, es un proceso normal, pero nada más allá. No quisiera tampoco una tumba, ni una urna para que me recuerden. De ser posible, y como método de liberación, que dispersen mis cenizas en el mar. Mencioné que hagan una fiesta por mí, una vez terminado el duelo, porque esa es la mejor forma en que podrían recordarme, continuando.

Y pues ya, creo que eso es lo que quería plasmar.

No hay comentarios.: